domingo, 12 de junio de 2011

Hielo, sangre y bosque.

El verde se torna dorado anochecer.
Silencio ensordecedor, arco quebrado
Bajo una luna que despliega sus alas
En la eterna noche.

Las heridas vuelven a romperse,
Su sangre mancha al sauce y al roble.
Mi inocencia no tiene ya cabida
Más allá de este crepúsculo.

Hay que abrirse paso entre tanto lobo.
A veces con armas, a veces sin ellas
Sabiendo que, igual, te harán daño
Aunque vayas protegida de mentiras.

Pero las heridas volverán a romperse
Y su sangre manchará a quien menos lo merece.

Pero tú eres invencible,
Alzándote, sola, en tu trono de hielo.

Hielo, sangre y bosque.
¿Hay más?
Quizá tu mano tendida buscando algo.